El pasado mes de abril participamos en una formación en Ogulin, una ciudad que se encuentra a 2 horas de Zagreb, la capital de Croacia. Durante una semana aprendimos en qué consistía el periodismo alternativo, dejando atrás el periodismo convencional al que estamos la mayoría de las personas acostumbradas.
Para nosotras fue una experiencia muy gratificante, cada una desde su recorrido personal. En uno de nuestros casos, como técnica de proyectos, fue una oportunidad para abrirse a temas relacionados con la comunicación social o alternativa. Escapar de lo convencional a veces es mucho mejor, porque te abre la mente a debatir y reflexionar sobre temas poco visibles, pero que las personas deberían conocer, como los derechos humanos o la educación no formal, y trabajar así el pensamiento crítico.
Entre los aprendizajes que más destacamos está el haber descubierto otra forma de comunicar de forma asertiva, especialmente con jóvenes.
Durante el curso tuvimos la oportunidad de convivir con participantes de diferentes nacionalidades, entre ellas Italia, Portugal y República Checa. Mediante la educación no formal pudimos aprender de las experiencias de todas las personas respecto al periodismo alternativo y cómo aplicarlo en nuestro ámbito diario; además de formar lazos y crear recuerdos que perdurarán para siempre.
La verdad es que Alt Press ha sido una experiencia que nos ha removido bastante. Como estudiante de psicología, una de nosotras empezó a interesarse por la comunicación social, y gracias a este proyecto, se dio cuenta de lo necesario que es romper con lo convencional para llegar a lo que de verdad importa. Durante esos días en Croacia no solo aprendimos sobre periodismo alternativo, sino que también trabajamos mucho el pensamiento crítico, la comunicación asertiva y cómo transmitir ideas que realmente muevan algo en la sociedad. Nos gustó muchísimo que todo se enfocara desde lo práctico, lo emocional y lo reflexivo. No era solo teoría, sino herramientas reales que podemos usar para generar cambios.
Hubo momentos en los que pensamos: “¿Por qué no se habla más de esto?”. Porque hablamos de temas que importan, pero que no siempre tienen voz. Temas como los derechos humanos, participación activa, medios éticos, voces invisibilizadas… Fue un espacio súper potente para cuestionar, debatir y pensar en cómo podemos inspirar a otras personas a implicarse más con su comunidad.
Y lo mejor de todo es que no fue para nada una formación típica. Todo se trabajó desde la educación no formal, con dinámicas muy creativas, compartiendo desde nuestras experiencias y viendo cómo, con pequeños gestos o ideas, se puede activar un montón de cosas a nivel local.
Nos llevamos muchas ganas de seguir explorando este camino, nuevas perspectivas y, sobre todo, una motivación enorme para seguir utilizando nuestro trabajo como herramienta de cambio social. Ha sido una experiencia muy guay, de esas que te hacen reconectar contigo misma y con lo que haces.
¡Ojalá más proyectos así!
Lydia, Julia y Alicia









