Hace unas semanas que Martín, Leo, Yaroslava, Diego y yo —Carmen— volvimos de Italia guiados por Andrea, nuestra youth leader. Cuando salimos de España, algunos desde las islas y otros desde la península, no sabíamos muy bien qué íbamos a encontrar: ¿un lugar masificado y lleno de turistas? ¿Una montaña helada? ¿Un hostal frío y anticuado? Pero para nuestra enorme suerte, lo que nos encontramos fue una enorme casa en lo alto de una montaña desde la que observábamos un gran bosque.
En esta casa nos encontramos con mucha gente: algunos estaban listos para empezar la aventura con nosotros y otros estaban listos para guiarnos en ella. Desde el primer día comenzamos a aprender desde el juego y el respeto, buscando datos de personas para hacer un bingo con el que nos comenzamos a conocer. Vivimos noches llenas de cultura, probando comidas de países lejanos y cercanos al nuestro de origen, escuchamos música e historias de aquello que nos diferencia y, sobre todo, encontramos todo aquello que nos acerca: coincidencias en dichos populares, gestos e incluso canciones.
Visitamos el lago y la ciudad de Como, donde encontramos un lugar lleno de gente muy concienciada con el tema que nos había reunido allí: la migración. En este lugar nos enseñaron en poco tiempo datos más allá del sensacionalismo que muestran la dura realidad de personas como nosotros, pero con menos suerte en cuanto a su situación. Este encuentro sentó la base del aprendizaje —a ratos tan duro y triste— que observaríamos en los siguientes días, pero también nos dio esperanza al saber que mucha gente está dispuesta a aprender y luchar por los derechos humanos.
En Como pudimos disfrutar de paseos, tiendas, iglesias y calles llenas de una cultura tan similar como diferente a la que encontramos en España. Entramos en tiendas locales, intentamos comunicarnos en italiano y vimos cómo las personas aprecian el interés que muestras por su hogar, su cultura y su lengua.
Continuamos aprendiendo no solo sobre los derechos humanos, sino también sobre el concepto de “Escape-Box”, que no todos conocíamos. Jugamos a varias escape-boxes que los youth leaders habían preparado para nosotros, e incluso participamos en una caza del tesoro llena de acertijos que nos acercó un poco más a lo que tendríamos que hacer posteriormente.
Finalmente, llegó el día de realizar nuestras propias cajas, y en equipos llenos de gente de diferentes nacionalidades debatimos, jugamos y trabajamos para sacar adelante nuestros acertijos, que probamos primero entre nosotros para perfeccionarlos y posteriormente con gente del pueblo de Lanzo d’Intelvi.
Creo que mi parte favorita de esto fue perfeccionar mi escape box, porque era demasiado larga y compleja. Aunque esto parecía muy frustrante al principio, ver cómo se convirtió en algo que los jugadores disfrutaban fue muy satisfactorio.
Para Martín, lo mejor del proyecto fue ver a las personas pasar un buen rato respondiendo a los acertijos de su caja. Le encantó el regocijo de los jugadores cuando creen que te “han ganado” al resolver los problemas planteados.
En el caso de Andrea, esta era su primera experiencia como youth leader, y admite haber sentido una gran acogida tanto por el grupo nacional como en general por todos los participantes. Es para ella una nueva forma de vivir los intercambios juveniles sin dejar atrás su naturaleza enriquecedora y divertida.
La parte favorita tanto de Leo como de Yaroslava fue conocer a personas de diferentes países, lo que les permitió darse cuenta de lo fácil que es conectar con otros, aunque no hablen tu mismo idioma. Aprendieron mucho compartiendo tanto experiencias como costumbres.
Finalmente, para Diego lo mejor del proyecto fue la colaboración con sus compañeros al hacer las escape boxes. Cuenta que todo el mundo hizo al menos una parte del proyecto, y destaca que todas las sugerencias se tenían en cuenta; incluso las ideas que al principio eran descartadas se acabaron usando.
Creo que esta experiencia no solo nos ha hecho ver un tema tan importante como puede ser la migración en la actualidad. Ha sido enriquecedora a nivel personal: hemos aprendido sobre muchas culturas, hemos observado actividades y hemos participado en proyectos que nos han ayudado a comprender realmente lo que ocurre en todo el mundo.
Carmen, Andrea, Martín, Leo, Yaroslava, Diego





















