Hemos iniciado este año 2026 mejor que nunca con una nueva experiencia: Project Solidarity, from idea to impact.
Durante la primera semana de febrero vivimos una experiencia memorable, participando en una formación Erasmus+ sobre los proyectos solidarios del Cuerpo Europeo de Solidaridad. Esta increíble experiencia tuvo lugar en la ciudad de Sibenik (Croacia), desde el 31 de enero hasta el 6 de febrero.
El viaje inició con un día bastante intenso de vuelos y autobuses que coger para llegar a la ciudad de Sibenik, algo que, al llegar, tanto para nosotros como para nuestros compañeros, se nos tradujo en un gran cansancio, pero con gran motivación por emprender esta mini aventura. Una cosa que hemos aprendido en esta experiencia es que, cuando tienes que hacer varias escalas y esperas de autobuses, se hacen mucho más amenas en buena compañía, y por eso podemos decir que es algo que aprendimos a raíz de esta, ya que tuvimos la suerte de viajar juntos y sentirnos muy cómodos en todo momento; en resumen, ¡con buenos compañeros puedes ir a donde quieras!
La finalidad de la formación era educarnos de manera informal para diseñar y elaborar un proyecto solidario CES en nuestra comunidad. El domingo, que fue el primer día de formación, consistió básicamente en las presentaciones de cada persona participante y, de manera muy general, de los programas ERASMUS+ y CES. El resto de días, en cuanto a las sesiones formativas, la gran mayoría fueron por las mañanas, algo que desde nuestra perspectiva agradecimos porque así te quitas de en medio lo “más pesado”, que realmente para nada fueron pesadas, ya que consideramos que son parte de la experiencia, necesarias, y que, gracias a la profesionalidad de la coordinadora Giovanna, nos resultaron entretenidas e interesantes (unas más que otras).
Sin entrar demasiado en detalle, consistieron en: qué son el Erasmus+ y el CES; en qué trata la actividad para la que hemos accedido a participar; qué trabajamos y cómo compartir nuestras ideas (conceptos, pasos); escribir tu proyecto solidario paso a paso y trabajar con voluntarios (soportes, papeles, motivación); quién está dentro, Youthpass, reflexión y feedback. Desde nuestra perspectiva, todas estas sesiones tienen la misma importancia, ya que una sin la otra queda incompleta.
Aunque en estos encuentros también creamos nuestros propios lazos, conviviendo con jóvenes procedentes de otros países europeos, cada jornada estaba llena de risas, compañerismo, convivencia y conversaciones que salían sin esfuerzo, como si ya nos conociésemos. Lo que más nos gustó, y es el mejor recuerdo que nos llevamos de esta experiencia, es haber tenido la oportunidad de conocer a cada uno de los participantes, personas magníficas, todas y cada una de ellas.
En la noche del martes tuvimos la actividad de la cena intercultural, en la que se llevaron a cabo breves presentaciones de los diferentes países que estábamos participando (Croacia, Francia, Italia, Serbia y España), finalizando con un picoteo con platos y bebidas tradicionales de cada país y una fiesta con buena música y mejor atmósfera. Realizamos una cena intercultural mezclando costumbres, sabores, canciones y risas.
En cuanto a las actividades que pudimos hacer en nuestro tiempo libre, hemos podido hacer un poco de turismo por la ciudad y visitar sus calles de piedra, algo que siempre se agradece en este tipo de viajes. Personalmente, nos ha parecido una de las ciudades más bonitas que hemos conocido, pequeña pero acogedora.
Creemos que hemos sabido entendernos, comunicarnos, compartir nuestro tiempo, ayudarnos y dar esa oportunidad de conocernos y poder conocer a las demás personas. Hemos vivido estos días en una increíble atmósfera de convivencia, donde se han propuesto juegos chulísimos, de rondas, de risas y algún que otro trago de… alcohol.
A la vuelta a casa llegamos con la mochila llena de herramientas para crear un proyecto en nuestra comunidad que se adapte a nuestras necesidades, aunque todo lo aprendido se vive desde dentro, compartiendo experiencias reales y cercanas con personas que viven realmente lejos.
Recomendamos vivir al menos una vez en la vida una experiencia así, porque viajes como estos están llenos de educación de calidad, buenos valores, gente muy interesante y ciudades y lugares desconocidos que se convierten en conocidos cuando decides dar el paso de participar.
Sandra, Edu, Fabio






















